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Te Recomiendo Tres Novelas Que Te Engancharán: ¡perfectas Para Leer En Otoño!

Te recomiendo tres novelas que te engancharán: ¡perfectas para leer en otoño!

Se retira el calor y conforme nos abrazan las deliciosas temperaturas de septiembre, nos disponemos a buscar nuevas lecturas. Hoy te recomiendo tres novelas que te engancharán y que son perfectas para leer en otoño, al calor de un buen té y mientras la lluvia se escurre por las ventanas.

¡Pasa y lee, querido lector!

Las vírgenes suicidas, de Jeffrey Eugenides

Cinco adolescentes se quitan la vida en un suburbio norteamericano de mediados del siglo pasado. Para contar semejante drama, que se presenta al lector en los primeros párrafos del libro, Eugenides construye una atmósfera tensa y almibarada, entre policial y cómplice, que pone al lector a surfear en un mar de decadencia familiar y social, pero con cierta ternura.

Uno de los elementos más atractivos de la novela es el punto de vista del narrador: un grupo de adolescentes varones que sintiéndose atraídos por las chicas intuyen su descalabro e intentan salvarlas del abismo. Ellos cuentan la historia cuando ya son adultos y su mirada añade un suspenso, si se quiere divertido, que no pierde de vista el misterio, la desgracia y la sensualidad que flota alrededor de las jóvenes.

Plena de metáforas vívidas y deslumbrantes, la novela se nutre de un lenguaje de marcada influencia  garciamarquiana: «…se cortó las venas como los estoicos, mientras tomaba un baño, y cuando la encontraron flotando en el agua teñida de color de rosa, con los ojos amarillos de los poseos y aquel cuerpecito que exhalaba olor a mujer madura…»

La historia de las pequeñas Cecilia, Lux, Bonnie, Mary y Therese se desarrolla en el territorio hostil de la muerte, pero sus voces rebeldes desnudan con sensibilidad el asfixiante territorio de la adolescencia: «Está muy claro, doctor, que usted nunca ha sido una niña de trece años» dice una de ellas. Y resulta una frase inolvidable del libro.


La celda de cristal, de Patricia Highsmith

Cuando un hombre es condenado por un crimen que no ha cometido se produce un cambio brutal y profundo en su vida. Esa metamorfosis es el núcleo de esta novela de Highsmith, quien, como siempre, desnuda minuciosamente las motivaciones anímicas de sus personajes, involucrando al lector en la agonía de ese viaje sin regreso.

La novela se desarrolla en una línea del tiempo previsible: desde que Philip Carter, ingeniero de una empresa de construcción entra en la cárcel, hasta que sale y tiene que retomar su vida, al lado de su esposa e hijo. Sin embargo, es cuando regresa a casa cuando se intensifica el suspenso de la historia: poco a poco iremos conociendo el calibre de las heridas físicas y emocionales de Carter. Y veremos las consecuencias que tienen para todos.

«Vamos, señor Carter, usted es un hombre inteligente, un universitario, un ingeniero, un neoyorquino de mundo. (Excelencia, esto no viene al caso). ¡No se firman papeles sin saber lo que se firma!»

En esta historia hay un hombre ingenuo, injustamente sentenciado (Highsmith también formula una dura crítica al sistema carcelario estadounidense) que tiene que aprender su lección de vida acerca del bien y del mal. Mientras la leíamos, la pregunta que nos hacíamos era:  ¿logrará salir también de la cárcel de cristal que está en su mente? Merece la pena descubrirlo.


El lector, de Bernhard Schlink

Es una historia de amor. Pero no del amor romántico que promete la publicidad. Va del amor que es vínculo, nudo y camino. Del sentimiento que cambia la vida y provoca un viaje en pos de la verdad, la compasión y la paz emocional. También es una historia filosófica, que cuestiona el lugar y el alcance del perdón. Y además es un relato histórico, que empieza en la Alemania de 1958, después de la Segunda Guerra Mundial y el holocausto nazi.

Michael es un adolescente de 15 años que un día se siente mal en la calle y es auxiliado por Hanna, una mujer de 36. Pronto inician una relación íntima donde destacan el juvenil ímpetu de él y la misteriosa sensualidad de ella. Durante el tiempo que pasan juntos, también se entregan a otro placer: el de la lectura. Ella le pide que le lea en voz alta y él descubre un refugio adicional en la literatura. Hasta el día que ella se marcha misteriosamente.

Pero al día siguiente, cuando fui a besarla, retiró la cara. —Primero tienes que leerme algo. Lo decía en serio. Tuve que leerle Emilia Galotti media hora entera antes de que ella me metiese en la ducha y luego en la cama.

Cuando Michael y Hanna vuelven a verse, la novela da un giro que es mejor descubrir leyéndola. Es cuando salen a la luz las verdades y los dilemas. Cuando los conflictos, la memoria y los sentimientos atraviesan la historia para cerrarla de una manera que yo sentí sobrecogedora. No digo más. Hay que leerla.


–/–

¿Conocías las tres novelas para leer en otoño que te he recomendado? Me encantará escuchar tus opiniones e impresiones. Déjalas en los comentarios.

Si te interesa comprarlas contáctame. Puedo conseguirlas de segunda mano a precios más que solidarios. 

¡Un abrazo libresco y que disfrutes tus lecturas!

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